"Y cuando Dédalo, con toda su sabiduría e inteligencia, ufano de su gloriosa ciencia,
vio bajar el sol, descubrió su sombra, negra, aciaga, creciente, voluptuosa, y
entonces entendió que él también estaba allí."

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viernes, 31 de julio de 2015

ANTES DE QUE DESAPAREZCA

Cuanto menos se ve la persona entre la multitud, cuanto menos se distinguen sus zapatos, sus pantalones, sus manos o su sombra, cuando los demás le encierran en un círculo juguetón y le impiden asir su propio yo entre sus propias ruinas, incluso; cuando las amapolas de la incipiente primavera le miran y no atisban ningún reflejo de mirada apasionada porque alguien se la ha usurpado, cuando sale del coche y ya nada le da electricidad, salvo las palabras ajenas que le quieren hacer ver que es parte de ellos; cuando ocurren estas cosas, entonces la persona comienza a desdibujarse. “Pero ¿cómo?” No, no es nada, es que del mismo uso la persona va perdiendo la nitidez de su contorno. 
Y entonces ocurre que cuando ya la espera ha desesperado, cuando la única ilusión de dejar de estar en peligro de extinción se ha extinguido, entonces surge del fondo del cajón desastre esa persona amada que de un solo trazo la repasa con un viejo rotulador negro y potente. A veces hasta imborrable. Pero esto ya es otra historia. 

1 comentario:

  1. Hermosa manera de colarte en mi viernes, José. Siempre un placer visitarte y comprobar que sigues al pie del cañón. Un abrazo

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