"Y cuando Dédalo, con toda su sabiduría e inteligencia, ufano de su gloriosa ciencia,
vio bajar el sol, descubrió su sombra, negra, aciaga, creciente, voluptuosa, y
entonces entendió que él también estaba allí."

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jueves, 6 de marzo de 2014

EL MITO DE LILITH

El mito de Lilith: todo un símbolo que ha enarbolado tiempo ha el movimiento feminista como representación de sus ideas y aspiraciones. 



Lilit es una mujer de una belleza suprema, de encantos irresistibles, de pelo largo pelirrojo y piel clara, que suele a veces aparecer representada con alas (sobre todo en las representaciones más antiguas), de costumbres nocturnas, sexuales y connotaciones tenebrosas.
Aunque existen en mitologías antiguas figuras con características parecidas a Lilith, no es sino en la mitología hebrea, como sabemos siempre fundamentada en los textos bíblicos,  donde se forja la leyenda que ha llegado hasta nuestros días sobre este personaje.
Según esta leyenda Lilith fue la primera mujer de Adán, también creada de barro, igual que él, y era en principio una mujer hermosa y libre, con la que Adán tenía que convivir para extender la especie. Sin embargo, como producto de aquella igualdad entre ambos, surgieron las desavenencias en la pareja, sobre todo en el terreno sexual, pues Lilith había mostrado su desacuerdo en yacer bajo Adán durante el acto sexual. “¿Por qué he de yacer yo debajo de ti si ambos hemos sido creados iguales?”, decía, y se rebelaba.  Pero Adán no cedía, y Lilith decidió abandonar el jardín del Edén. Para ello no tuvo más que pronunciar el nombre secreto de Dios, se elevó por los aires y huyó de allí, en dirección de un lugar a orillas del Mar Rojo, donde se entregó a la lujuria con demonios, con los que tuvo infinidad de hijos.
Adán, por su parte, viéndose  solo, imploró ayuda de Dios y este, apiadándose de él, envió a tres ángeles en busca de Lilith para que la hicieran volver al paraíso. Cuando los tres ángeles emisarios se presentaron ante ella, esta se negó a volver y, como castigo, Dios ordenó que cada día murieran cien de los hijos de Lilith. Esta, a su vez, tomó venganza de este castigo y durante todos sus días buscó a niños humanos recién nacidos incircuncisos, menores de ocho días, para matarlos. Según se cuenta en la leyenda siempre era posible repeler la venganza de Lilith si se colocaba en el neonato un amuleto con el nombre de alguno de los tres ángeles emisarios: Snvi, Snsvi y Smnglof.
Ni que decir tiene que Dios- Gehová entregó a Adán otra acompañante, la famosa Eva, esta sí sacada de una costilla de aquel, para que tuviera claro su sumisión, y sin los aires reivindicativos de la otra. Una mujer hecha para que después de todo fuese capaz de asumir la culpa de todos los males de la humanidad. 
¿Y qué fue de Lilit después de toda aquella guerra viva con Dios- Gehová? Con el tiempo, de tanto convivir y copular con demonios, se convirtió ella misma en un súcubo, un tipo singular de demonio femenino que, adoptando la forma de una mujer incandescente, de una extrema sensualidad, se introduce en los sueños de los varones, principalmente adolescente y monjes, para provocarles una polución nocturna y robarles el semen, con el que se alimenta y continúa su procreación.
Ya vemos que no hay hecho natural que no sea explicado por la magna mitología.
También existieron las versiones masculinas de los súcubos, llamados íncubos, que como podemos imaginar tenían forma de hombres, aunque no tan sensuales como sus correspondientes femeninas, y que atacaban sexualmente a las mujeres durante el sueño, impidiéndoles que despertaran, y dando a luz seres extraños o con poderes mágicos. Se dice que el mago Merlín fue nacido de una prostituta y un íncubo, por ejemplo.  

La figura de Lilit, como la de otras mujeres de la mitología más antigua, fue desapareciendo de los textos religiosos, con el imperio del patriarcado y de las religiones actuales. Atrás quedaron aquellas mujeres poderosas de la mitología griega, aquellas sacerdotisas de Delfos o aquellas otras profetisas y apóstoles mujeres que vivieron en el germen del cristianismo, siendo relegadas en todos los textos religiosos por mujeres cuyo papel se limitaba a ser proveedoras de los santos y profetas, a quienes socorrían y por cuyas muertes lloraban hasta la extenuación. De estas últimas, hoy día sabemos de vivas representaciones, para el regocijo de la Iglesia. 

2 comentarios:

  1. Recuerdo este relato tuyo con una sonrisa de medio lado, como mujer orgullosa de serlo. Celebro que hayas subido este post el Jueves 6 y no habiendo aprovechado el Día Internacional de la Mujer para hacerlo. La Maga, como Lilith, se considera igual que tú y por eso no necesita decirlo ni celebrarlo, simplemente lo da por hecho. Abrazucu de los míos desde Villa de Rayuela!!

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  2. Me encanta aprender, por eso disfruto cuando me sorprenden. Este texto pleno de información ha sido una delicia para mi cabeza voraz de conocimientos. A mí particularmente, me da igual la fecha de publicación. Y mañana pienso celebrar, para una vez que disfruto del motivo! Un abrazo, José

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