"Y cuando Dédalo, con toda su sabiduría e inteligencia, ufano de su gloriosa ciencia,
vio bajar el sol, descubrió su sombra, negra, aciaga, creciente, voluptuosa, y
entonces entendió que él también estaba allí."

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domingo, 21 de junio de 2015

NADIE HABLARÁ DE NOSOTROS

El sol se había parado sobre el cielo diáfano de mediodía. El olor a mar se había disuelto en la humanidad que yacía dentro de la barca, donde los cuerpos estáticos se apretaban entre sí, como si de aquella forma pudieran esquivar los rayos inclementes. El motor había dejado de rugir, y el rítmico y pausado chapoteo de los remos formaba parte del silencio. Sobre este, las miradas se entrecruzaban sobre el amasijo de cuerpos que ocupaba el interior de la barca.
Junto al remo, una mujer joven tapaba a su bebé con su vestido. Estaba de cara al sol y sus ojos miraban hacia abajo. Su respiración se había reducido al mínimo; parecía dormida, pero sólo pensaba. De pronto, levantó la cabeza y tomó aire para hablar.
-Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto –dijo.
Todas las miradas se dirigieron hacia ella, pero no hubo movimiento alguno entre los cuerpos que se desparramaban en el interior de la embarcación. Luego la mujer bajó de nuevo la cabeza y se entregó a sus pensamientos. El negro que remaba, sin embargo, le espetó una respuesta.
- Calla. 

Y el silencio de los remos en el agua calma volvió a imperar. 

1 comentario:

  1. José!!!! Estoy tratando de contactar contigo!!! Va mail, espero que no te hayas desconectado del todo. Un abrazo

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