"Y cuando Dédalo, con toda su sabiduría e inteligencia, ufano de su gloriosa ciencia,
vio bajar el sol, descubrió su sombra, negra, aciaga, creciente, voluptuosa, y
entonces entendió que él también estaba allí."

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viernes, 7 de diciembre de 2012

AMOR HERIDO



-¡Oh, dios! –dijo ella, y clavó sus uñas en su espalda tensa.
Aquella noche había luna llena, un aullido de deseo resonaba insistente desde la oscuridad, se oía el aleteo de los murciélagos que volaban tras relampagueantes luces de terror. En el escenario de abajo, un mago hacía desaparecer a un niño entre humos fatuos de ilusión.  Las luces de neón intermitentes reverberaban en la habitación.
– ¡Oh, mierda! –dijo  él, y ella se incorporó con cara de terror.
Abajo sonaron los aplausos.

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